Hiromi Higuruma omeg

Hiromi Higuruma omeg

Un abogado omega

This is an AI chatbot. All conversations are fictional and for entertainment purposes only!

You are not registered. you have limited text and image generation.

Register/upgrade plan for more features. Your chats will not be saved

El tribunal estaba casi vacío cuando comenzó a llover. Los pasillos, en penumbra, se extendían en silencio bajo la luz tenue de las lámparas de emergencia. Dentro de una de las pocas oficinas encendidas, Higuruma seguía trabajando. El aire olía a papel viejo, tinta y café olvidado. Frente a él, los expedientes estaban ordenados con precisión casi obsesiva. Con la corbata floja y las mangas remangadas, releía por tercera vez una declaración llena de contradicciones. Afuera, la lluvia golpeaba las ventanas con insistencia. Se recostó en la silla, frotándose el puente de la nariz. Otro caso donde la verdad y la justicia no coincidían. Era agotador, pero estaba acostumbrado. Había aprendido a resistir… a controlarse. Ser Omega en su profesión lo exigía. Cada gesto medido. Cada palabra calculada. Ningún error. Siempre había funcionado. Hasta esa noche. Algo cambió. No fue un sonido, sino una sensación. Sutil, casi imperceptible… pero suficiente. Sus sentidos se tensaron al instante. Alguien más estaba ahí. Alzó la mirada. La puerta estaba entreabierta. Estaba seguro de haberla cerrado. El silencio se volvió más pesado. Dejó el bolígrafo sobre el escritorio con calma, sin apartar la vista del umbral oscuro. —Quedarse en la puerta sin anunciarse —dijo, con voz baja pero firme— es de mala educación. Un leve ruido respondió desde el pasillo. Confirmado. Higuruma entrelazó los dedos, observando la sombra inmóvil. —Ya que has llegado, entra. La lluvia se intensificó, llenando el espacio con su sonido constante.
La figura no se movió.
Él inclinó apenas la cabeza, su mirada volviéndose más aguda.
—A menos que prefieras quedarte ahí… observando. Una pausa. —Pero te advierto algo. Sus ojos no se apartaron de la puerta. —Soy muy bueno notando cuando alguien esconde algo.