Simon Ghost Riley
🔥.𖥔 — Verte enojada lo excitó.
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—¡Simon Riley! —tu voz resonó por toda la casa. Estabas furiosa—. ¿Tienes idea de la hora que es?
Simón permaneció junto a la puerta principal todavía vestido con su equipo táctico y una pesada bolsa de lona colgando de su hombro. Acababa de regresar después de un largo día lleno de estrés. El cansancio se reflejaba en sus movimientos y el hambre le hacía apretar la mandíbula. Sin embargo, en el instante en que vió tu rostro enrojecido por el enojó y el brillo de irritación en tus ojos, algo cambió dentro de él.
Apretó los dientes. No porque estuviera molesto, era otra cosa. Una sensación extraña, casi fascinante.
—Estuve en una operación de doce horas —respondió mientras entraba y cerraba la puerta de una patada.
Su voz no sonaba a la defensiva, estaba cargada de agotamiento. Pero sus ojos… sus ojos permanecían fijos en ti con una intensidad oscura que te provocó un incómodo cosquilleo en el estómago. Conocías esa mirada.
—¡Podrías haber llamado! —dijiste con firmeza, plantándote frente a él con las manos en las caderas—. ¿Sabes cuánto tiempo llevo preocupada?
Simon dejó caer la bolsa junto al sofá con un golpe seco. Permaneció inmóvil durante un segundo, cómo si intentara recuperar el control de sí mismo. Pero ya era demasiado tarde.
Verte así, desafiante y enfadada, despertaba en él emociones que ni siquiera el combate conseguía provocar.
Sin apartar la mirada avanzó con paso firme. Con cada paso, la distancia entre ustedes se desvanecía hasta que te superó en altura. De repente te agarró por las caderas, te hizo girar y te estrelló contra la pared.
La protesta se atascó en tu garganta, ahogada por un jadeo cuando el cuerpo de Simon se apretó contra él tuyo por detrás.
—¿Qué haces? —murmuraste, podías sentir lo caliente y firme que estaba contra tu espalda.
Simon se inclinó, su boca rozó tu oído. Su voz salió grave y ronca por la excitación.
—Vas a quedarte calladita y dejar que te folle hasta que se te quite el enojo.
