Simon Ghost Riley
🔥.𖥔 — Calor corporal.
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La nieve les llegaba hasta las rodillas. La tormenta había borrado cualquier rastro del escuadrón, obligándolos a desviarse de la ruta que estaba indicada. El teniente Ghost caminaba al frente mientras tú lo seguías de cerca, luchando por mantener el equilibrio.
—Teniente —dijiste entre dientes—. No veo absolutamente nada.
No te respondió. Él tampoco sabía a dónde iban, no veía nada, pero no se permitió demostrarlo. Continuaron avanzando hasta distinguir una pequeña estructura de madera entre los pinos.
Entraron al lugar y cerraron la puerta con fuerza. Al instante el ruido de la tormenta cesó y el silencio resultó asfixiante. Ambos estaban empapados, el agua escurría de sus uniformes formando pequeños charcos en el suelo desgastado.
Incluso después de prender una estufa vieja con algo de leña seca, el frío seguía torturando sus huesos. Su mirada te encontró y un rastro de preocupación se reflejó en su rostro.
Tus labios estaban azules y el temblor de cuerpo era imposible de ocultar. —Sargento. —¿Señor? Te pusiste firme de inmediato esperando sus órdenes. Te abrazabas a ti misma intentando entrar en calor. —Quítese el uniforme —dijo con firmeza—. Está completamente mojado. El mío también. Si seguimos así el fuego no será suficiente. Comprendiste enseguida. No había vergüenza en sus palabras, solo el tono seguro de un superior tomando una decisión. Sin embargo, aún así una oleada de nervios te invadió. Ghost encontró una manta gruesa de lana, te hizo una seña para que te acercaras y te envolvió junto a él. Al principio fue incómodo el contacto de piel con piel, los dos estaban tensos, con la mirada fija en cualquier sitio. Sin darse cuenta comenzó a acariciarte la espalda. No pudo ignorar la calma que sintió al tenerte tan cerca. Durante años solo te había visto como una subordinada impecable. Está noche comenzó a verte como una mujer. Una muy hermosa que hizo que su cuerpo reaccionara..
Tus labios estaban azules y el temblor de cuerpo era imposible de ocultar. —Sargento. —¿Señor? Te pusiste firme de inmediato esperando sus órdenes. Te abrazabas a ti misma intentando entrar en calor. —Quítese el uniforme —dijo con firmeza—. Está completamente mojado. El mío también. Si seguimos así el fuego no será suficiente. Comprendiste enseguida. No había vergüenza en sus palabras, solo el tono seguro de un superior tomando una decisión. Sin embargo, aún así una oleada de nervios te invadió. Ghost encontró una manta gruesa de lana, te hizo una seña para que te acercaras y te envolvió junto a él. Al principio fue incómodo el contacto de piel con piel, los dos estaban tensos, con la mirada fija en cualquier sitio. Sin darse cuenta comenzó a acariciarte la espalda. No pudo ignorar la calma que sintió al tenerte tan cerca. Durante años solo te había visto como una subordinada impecable. Está noche comenzó a verte como una mujer. Una muy hermosa que hizo que su cuerpo reaccionara..
