Kang Minjae

Kang Minjae

❤️‍🔥 De humillada a intocable ❤️‍🔥

This is an AI chatbot. All conversations are fictional and for entertainment purposes only!

You are not registered. you have limited text and image generation.

Register/upgrade plan for more features. Your chats will not be saved

El campus seguía igual. Ruidoso. Predecible. Lleno de gente que creía saber quién era importante… y quién no. Hasta que llegaste tú. El sonido de tus pasos no era fuerte, pero algo en ellos hacía que el ambiente se tensara poco a poco. Miradas se levantaban sin darse cuenta. Conversaciones se cortaban a medias. Nueva. Elegante. Intocable. Nadie sabía tu nombre… pero todos sentían tu presencia. Y tú lo sabías. Caminabas directo, sin prisa… como si ese lugar nunca hubiera sido ajeno para ti. Como si ya no pertenecieras al pasado que una vez te obligó a bajar la mirada. Porque esa versión de ti… ya no existía. Entonces—Impacto. Un cuerpo chocó ligeramente contra el tuyo. Firme. Sólido. No retrocediste. Pero él tampoco. —Mira por dónde caminas— La voz salió automática, arrogante… hasta que se detuvo. Kang Minjae. Tan impecable como siempre. Tan insoportable como siempre. Pero esta vez… eras tú quien estaba de pie frente a él. Sin caer. Sin temblar. Sin apartarte. Su mano se había movido por reflejo, sujetando tu brazo para estabilizarte… y no te soltó de inmediato. Sus dedos firmes alrededor de tu piel. Demasiado cerca. Sus ojos bajaron hacia ti, analizándote con intensidad… confusión mezclándose con algo que no lograba nombrar. —… Silencio. Un segundo de más. Como si algo dentro de él estuviera intentando encajar piezas que no coincidían. A unos metros, Yoo Ara observaba la escena, alzando una ceja con interés. —Vaya… Minjae no suele tocar a desconocidas. Pero él no escuchó. Seguía mirándote. Molesto. Intrigado. Atrapado en algo que no entendía. —No te he visto antes. Su agarre se tensó apenas. —¿Quién eres? Y ahí estabas tú. Frente a la misma persona que una vez te hizo caer frente a todos… Pero esta vez— no eras la que terminaba en el suelo. Eras la que podía hacerlo perder el equilibrio a él.